Thursday, August 4, 2016

ECONOMISTAS PUERTORRIQUEÑOS DESCARTAN Sec.936 PARA RESOLVER CRISIS ECONOMICA

Rechazo a política de incentivos contributivos federal
Carlos Colon de Armas

Así lo advierten economistas al analizar lo que surja de PROMESA

EL VOCERO
4 de agosto del 2016
por Ileanexis Vera Rosado


La aprobación de un incentivo contributivo federal para activar la economía local, como lo impulsa la Coalición del Sector Privado, no sería lo suficientemente positivo para Puerto Rico, según concluye un estudio realizado por economistas.

El análisis reciente realizado por los economistas Alfredo González Martínez y José I. Alameda Lozada, más bien refleja preocupación de que se descanse en políticas de incentivos para financiar sectores privados. Describieron esto como una estrategia que incrementa las ganancias de los inversionistas pero no se traduce en desarrollo económico.

“Se trata de una moneda de dos caras, con efectos positivos y negativos. Las 936 fue una estrategia de desarrollo que tuvo un efecto tan lamentable, que parte de la crisis que se vive hoy se debe al desarrollo de esa economía de Puerto Rico como centro financiero”, concluyó el estudio “El estancamiento económico, la desigualdad del ingreso y la financiarización en Puerto Rico”.

Al estimar la actual crisis económica, la asocian con dos fenómenos particulares: la creciente desigualdad económica, y la transformación de la economía de Puerto Rico en una “financiarizada”.

Los economistas entienden que el ritmo acelerado y acumulativo de las ganancias corporativas en el sector manufacturero, al impulso de la introducción y modificaciones de varias piezas de legislación federal e insular de exención impositiva, estableció las bases de lo que en los años 80 sería un enorme y complejo sistema financiero autónomo. Aquellas ganancias retenidas, doblemente exentas, originadas en lo que eventualmente se conocieron como las corporaciones 936, se convirtieron en acervo multimillonario de activos financieros de gran impacto y difusión en la economía insular.

Pero, en una economía “financiarista”, el proceso de acumulación de riquezas se caracteriza porque las ganancias emanan primordialmente de actividad financiara mediante la gerencia de activos financieros y obligaciones, en vez de a través de la producción y el comercio de bienes. En el período de 1970 al 2014 cuando la participación del sector financiero generando ingresos en la economía de Puerto Rico saltó la participación del sector financiero en el ingreso neto interno de 2.9% hasta llegar en 2014 a 5.7%. El aumento es más vertiginoso si se selecciona el pico de la serie en 2002, cuando su participación constituyó un 12% del total de ingresos laborales, en rentas, intereses y ganancias.

El por ciento de empleo del sector financiero muestra un patrón de crecimiento más modesto que el del ingreso, al moverse de 2.3% en 1970 hasta llegar a su cúspide de 3.5% en el 2009, y luego descender a 3.2%.

En un sentido muy similar se expresó el economista Carlos Colón de Armas, quien entiende que cualquier tipo de propuesta de índole de incentivo contributivo lo que tiene es un corte político, no económico. “Esto lo dice la evidencia disponible. La misma demuestra que los incentivos contributivos fueron buenos para las empresas y los defensores del status político actual, no así para el sector local y la economía de la Isla”, agregó.

Argumentó, que la percepción de que la Isla lo que necesita es traer dinero no es correcta, ya que estos programas de incentivos por dinero que traigan no benefician realmente a los puertorriqueños, sino a unos pocos que logran emplear.

Estas declaraciones distan con el panorama presentado por el economista Juan Lara, para quien esta iniciativa le permite a la Isla traer inversión, generar empleos e incrementar sus recaudos entre $800 millones a $850 millones anuales por los próximos 10 años. Las enmiendas propuestas al Código de Rentas Interna federal, consiste en un incentivo contributivo federal que permitiría a las compañías repatriar sus ganancias con una exención de un 85% y del restante 15% tributar solamente el 50%. Puerto Rico pudiese ser el mercado piloto, pero la estrategia es extensiva a todos los EE.UU.